10 de las mejores decisiones que he tomado en mi vida

1. No mostrar rencor

La mayoría de los hijos de divorciados hemos vivido parte de la lucha interna de nuestros padres durante parte del proceso: antes, durante o después del divorcio. Desgraciadamente en mi caso no pude vivirlo entero, ya que tenía 2 años. Muchas veces pienso que ojalá hubiera estado en los momentos más importantes de mis padres para entenderlos, poder ayudarlos mejor y haberme comportado de una forma más justa.

A veces los padres son lo suficientemente inteligentes y generosos para poner a la familia primero. Intentar hacerlo bien para todos y, en especial, para los pequeños de la casa. Sin embargo, en una gran cantidad de casos esto no ocurre.

A veces las madres o los padres transmiten su dolor y frustración sembrando rencor en los hijos. No se me ocurre peor herencia que esta. En lugar de exponer los hechos y las emociones que los envuelven, y así ayudar a los hijos a comprender la complejidad del asunto con toda la objetividad posible, para que a su vez puedan ayudar a construir un nuevo futuro familiar, la mayor parte de los padres los involucran en un juego de frustración y poder absurdo y tremendamente dañino.

En la mayoría de los casos, el tiempo no juega a nuestro favor y nos viene todo de sopetón en una etapa de profunda inmadurez y egoísmo. Sin embargo, con el tiempo los hijos nos damos cuenta de qué pasó y por quién y entonces tendemos a posicionarnos. No en un bando o en otro, que algunos lo hacen, sino en cuanto a qué decisiones están de acuerdo a nuestra ética y cuáles no. Y esto cambia radicalmente nuestra relación con nuestros padres.

Hace poco hablaba con una amiga sobre los traumas que deja un divorcio para los hijos. Sobre esto sólo quiero decir que el divorcio no trae ningún trauma, amplifica los que ya habían sido sembrados. En los momentos de crisis, como en los de exceso de alcohol o poder, nos mostramos como verdaderamente somos y en el divorcio ocurre exactamente lo mismo.

Hablando con esta amiga, le decía lo que puede servir de síntesis sobre mi experiencia como hija de malos divorciados: el bagaje que yo tengo por haber vivido en 10 lugares diferentes, haberme cambiado de colegio varias veces, aprender a gestionar la tristeza o las malas palabras y actos cuando más vulnerable me sentía y no sentirme feliz ni tranquila en casa durante años… Madre mía, ojalá todo el mundo tuviera acceso al aprendizaje que he tenido. Mientras veo que la gente está de bar en bar o de botellón en botellón quejándose de todo o contentándose con mucho menos de lo que deberían, yo me siento poderosa, con propósito y una cantidad de energía, optimismo y alegría para alimentar a un regimiento cada día de mi vida.

Como hija, sólo querría decir a los que están pasando por un proceso similar que saquen lo mejor del dolor: la libertad y el aprendizaje. Padres, hablad con nosotros y explicarnos que está pasando. Ser sinceros y contarnos vuestras limitaciones en lugar de enseñarnos a ser soberbios y ocultar las cosas. Dejaros de juicios cada dos por tres y ser conscientes de que, incluso si fue él o ella el culpable, es parte del pasado y el ahora depende de vosotros. Soltar las anclas y pasar página para que vuestros hijos también puedan hacerlo. Mostrarles con los hechos autonomía, compasión y determinación. Y a pesar del dolor de la situación, no reduzcáis su educación con la excusa de ser una etapa dolorosa, aprovechar la oportunidad para elevar las expectativas que tienen que tener de ellos mismos y de las relaciones.

Lo único que necesitamos los hijos es que nuestros padres nos inspiren, con amor y con el ejemplo.

2. Ir en bici a todos lados

Vivía en una urbanización a las afueras de Valladolid y me pasaba el día jugando al fútbol con mis amigos, con mi perro o en bicicleta. Hasta que un día, justo al terminar el verano de 2009, decidí ir a la universidad en bici y fue uno de los mejores días de mi vida. Aún recuerdo la playlist que llevaba en ese momento en mi Samsung Galaxy Ace y el momento más dulce de la mañana: abrazar a mi perro antes de irme a estudiar. Mi momento más dulce y probablemente uno de los más amargos para él. Cómo es la vida, ¿eh?

La bici me ha dado lo que no me ha dado mi familia, mi pareja, mis amigos ni yo misma. Adrenalina, libertad, independencia, paz y seguridad. Ha sido la mejor compañera de vida en cuanto a que me ha ayudado a enfocarme y desenfocarme según fuera mi necesidad. Y también para comprender que nadie más que yo tiene las riendas de mi vida, y con ello que la mayor parte de sacrificio, esfuerzo y responsabilidad para construirla me corresponde sólo a mí.

Gracias a mi bici, era libre para irme a las 8 de la mañana a la universidad, acercarme al Pisuerga a merendar si mis amigas no estaban por la zona e irme al Pinar a ver a mis abuelos, los caballos o simplemente desconectar.

En los momentos económicos más complicados me llevaba a todas partes sin tener que gastar y con ello me metí en un circulo virtuoso de vida sana, fuerza de voluntad y poco gastar.

Sólo puedo decir que aparquéis el coche, si es que no lo podéis vender, y paseéis o montéis en bicicleta un poquito más

3. No beber ni hacer cualquier otra cosa porque los demás lo hagan

Es posible que en el colegio fuera un poco freaky y me aislara de la vida social en la etapa de los 13 años. Honestamente, nunca me interesó. Con 18 años aún estaba jugando al escondite y Pokemon de la misma manera que con 7 creaba páginas web de yeguadas y hablaba con ganaderos y proveedores de todo el mundo occidental usando Google Translate. Afortunadamente en la vida podemos rozar la polaridad y experimentar toda la gama de colores de la vida y nuestra personalidad de forma sana.

Siempre he pensado que beber sin tener sed es bastante absurdo. Me parece aún más absurdo beber alcohol, cuando no es necesario ni especialmente sano. Y decidme lo que queráis sobre los estudios de la Hardvard al respecto: el alcohol es irrelevante e innecesario en la vida de una persona. Ver como la gente joven se gastaba tranquilamente 20 euros en una tarde de borrachera hablando de tonterías me hacía ser aún más asocial y juntarme a gente que me doblaba la edad, gente con carácter y personalidad.

A la gente le duelen este tipo de afirmaciones pero al final en la vida hay dos tipos de personas: las que se esfuerzan por ser mejor y se cultivan en todos los aspectos de su identidad y las que viven con el flow, por vivir y divertirse. Ninguna de las personas excepcionales que conozco se emborracha los fines de semana de forma habitual. Sí leen, estudian y viven la vida al máximo aprovechando de forma inteligente sus recursos y exprimiendo al máximo todo lo bueno que la vida tiene que ofrecer.

La mejor manera de conocer a una persona es conocer sus hábitos, especialmente en sociedad para ver si realmente es una persona de carácter o un 99% que se deja llevar por gente que no la merece. Afortunadamente estos se pueden transformar, podemos cambiar.

¨Jamás hagáis nada en lo que no creáis¨. Desarrollarse y explorarse requiere del desarrollo de la individualidad.

4. TEDxValladolid

Comunidad. Qué gran palabra.

Sí, muchas cosas vienen de serie por la familia y el lugar en que nacemos y crecemos. Sin embargo, con cierta edad somos libres para acercarnos a la gente y lugares que compartan nuestro propósito, pasiones e inquietudes.

TEDxValladolid ha sido un antes y un después en mi vida. En la vida de muchas personas. Respecto a mí, coincidió con mi despertar intelectual y me ha dado las amistades más inspiradoras que he tenido hasta ahora. Personas curiosas, generosas, que se cultivan, de compromiso y enorme autocrítica.

Las comunidades son muy enriquecedoras y muy exigentes. Y esto es importante a partes iguales. Son enriquecedoras porque los vínculos y las conexiones nos alimentan intelectual y emocionalmente pero también nos exigen tolerancia y paciencia durante la convivencia y aportar valor para que todo siga funcionando y tenga sentido pertenecer a ellas.

Sin embargo, la calidad de una comunidad depende de su propósito y algunos las crean con la idea de ocultar su falta de él. Si el propósito de crear o unirse a una comunidad es ahogar la soledad más nos valdría irnos a nadar.

Rodearnos de personas que nos inspiren es un must.

5. Irme a vivir a Londres

Lee mi post A year in living in London: the past, the now, the future. 

6. Quiero pero no debo, así que no

Me gusta mantener mi vida amorosa privada y esta es la razón de que me sobren dedos en la mano para enumerar la gente que la conoce. A pesar de que la gente hable sin saber, invente más que hable y, porque no decirlo, no entienda una mierda cuando se le habla.

Ser joven es atractivo y peligroso a partes iguales. Ser mujer, joven e inquisitiva es una mezcla difícil de gestionar tanto para ellas como para los demás. Ser consciente de ello es aún más difícil y si encima se es una persona muy enfocada al aprendizaje e intensa aquello puede ser un verdadero follón.

Hubo alguien en mi vida que me revolucionó. Aún, cuando lo analizo, sigo sin entender completamente por qué. Lo cual me pone enferma, por cierto. Imagino que se trata, por tanto, de algo más relacionado con el inconsciente y la atracción. Él no era para mí y yo no era para él, no hubo realmente nada pero hubo suficiente para estar demasiado tiempo enganchada a pesar de no deber estarlo y no mostrarlo por el bien de los dos.

Él era mayor que yo, intuyo que intelectualmente muy interesante y por tanto del que aprender mucho, cercano, divertido y amante de la naturaleza. Y besaba muy bien. MUY bien. (Si estás leyendo esto, que sería la leche y por favor ni me lo cuentes, sólo hay una persona que ha pasado por mi vida que se ajuste a esta descripción. Así que sí, eres tú. Pero céntrate en lo que tienes que es maravilloso y me alegro muchisísimo por ello. Ya lo sabes.). Historias sin resolver que hay que aprender a gestionar.

Y ahí es donde quiero llegar. En la vida, los momentos de quiero y no puedo o quiero y no debo son los más importantes. Si nuestra mente y nuestro cuerpo se paran a pensar, cosa que no hacen habitualmente porque funcionamos en automático, definitivamente ese momento o esa decisión significan mucho. Son la diferencia entre hacer las cosas bien y entrar en un círculo vicioso que tiene implicaciones en todos los aspectos de la vida de una persona. Y, amigos, esta es la clave de la vida.

Circunstancias, muchas en la vida. En la mayor parte, seamos honestos, las mayores desgracias nos vienen porque somos unos cobardes o unos ineptos. Sabemos lo que tenemos que hacer y no lo hacemos. Miramos a la historia y sin embargo repetimos patrones de comportamiento con la esperanza de que las cosas funcionen de otra manera para nosotros.

El autocontrol es tan básico como poco común. Enfocarnos en nuestros deseos es como pensar que el fin de la vida es ser feliz cuando la felicidad es sólo el camino y obedece a propósitos más elevados.

Si nuestro fin último fuera hacer las cosas bien. Madre mía, qué diferentes serían nuestras vidas. A veces un no a tiempo es la mejor decisión de nuestras vidas. Aunque no apetezca.

7. Comprarme un Mac

En mis 24 años me compré mi primer ordenador hace escasamente una semana.

El motivo por el que lo he comprado es fundamentalmente por desarrollo personal. Un ordenador permite explorar, aprender y trastear. Te conecta con la realidad y le da vía libre a tu curiosidad. Además, traduce tu potencial en realidad puesto que es una plataforma para desarrollar ideas y proyectos que de otra manera se habrían quedado en el desván.

Ahora además, me debo a más gente. Como autónoma, tengo clientes a los que me debo por su confianza y compensación económica que, poco a poco, me acerca a donde quiero estar.

Por esto, me marqué un presupuesto de 800 euros y me decidí a dar el paso de una vez, después de varios impedimentos e imprevistos varios.

Un día me acerqué a Worten, por curiosear, y ví que estaban vendiendo un i5 8gb a punto de ser descatalogado por 1.000 euros IVA incluido. ¡La clave está en el IVA amigos! El comercial me empezó a contar que para lo que quiero me convendría más un Pro con pantalla Retina y no sé que cuántas cosas más.

Entonces le pregunto: “me conviene, ¿pero qué es lo que realmente necesito? ¿Qué máquina es suficiente para hacer lo que necesito hacer?”. Y entonces volvimos al que iban a descatalogar.

Decidí comprar el Mac por dos motivos: primero, porque no gestiono bien los enigmas detrás de la simbología y realmente quería probar qué tan espectacular es esa manzana de la que hablan. Pero, principalmente, he comprado el Mac porque, objetivamente, no había un producto en stock con mejor relación calidad precio en software y hardware que este Mac descatalogado que me ha costado 800 euros.

Podría haberme guiado por el impulso y haberme saltado mi presupuesto a la torera. Pero no lo hice. Y estoy orgullosa de no haberlo hecho. Esa pequeña gran decisión ha creado un antecedente en mi cabeza que, alimentándolo adecuadamente, creará una tendencia.

Lo que queremos no es necesariamente importante, y menos aún si estamos hablando de ordenadores, coches, ropa, accesorios o incluso una casa. Tenemos la puñetera manía de hipotecar nuestra salud, tiempo y dinero por cosas que no necesitamos e incluso van en contra de lo que verdaderamente queremos.

Si invirtiéramos mejor nuestro dinero, nuestro tiempo y nuestra preocupación estaríamos muchísimo más cerca de nuestro propósito muchísimo antes y de forma más acertada. Quizá la forma de hacer esto es vivir en el ahora. Sentarnos y parar a pensar sobre la decisión que tenemos en frente. Sencillas preguntas pueden ayudarnos a tomar una decisión: ¿es, estrictamente, necesario? ¿Estoy ayudando, o estoy mal educando? ¿Me acerca a lo que verdaderamente quiero o, a pesar de ser atractivo a primera vista, me aleja de mi propósito?

Amigos, tenemos que leer más Walden de Thoreau.

8. Estar más tiempo sola que acompañada o con mala compañía

¿Será intransigencia, será inseguridad, será simplemente saber lo que quiero y no perder el tiempo? Muchas veces me pregunto por qué necesito tanto tiempo para estar sola hasta el punto que me siento incómoda y ansiosa si no estoy completamente sola, conmigo misma, al menos unas horas. Leyendo, con mi bici, dando un paseo o trabajando. Pero sola.

En parte, por eso me gusta madrugar y acostarme tarde. Son los mejores momentos del día por la belleza de la naturaleza pero, sobre todo, por la paz y tranquilidad que brindan.

Estar sola es la mayor forma de intimidad que puede tener una persona consigo misma. De la misma manera que necesitamos sentir el calor de la persona que amamos, necesitamos estar cerca de nosotros y tener el tiempo y la tranquilidad para sentirnos, conocernos, explorarnos.

Creo solemnemente que es imposible desarrollarse de forma saludable sin soledad. Es más, creo que los mayores descubrimientos intelectuales vienen en momentos de soledad. A pesar que se inspiren, nazcan y cobren propósito en su interacción con el mundo.

El silencio necesario para pensar y tomar decisiones sabiamente necesita soledad.

9. Dejar de leer libros de empresa

Intento recordar y no consigo enumerar los libros que he leído en estos 24 años. Desgraciadamente, pocos. Creo que al menos un 60% pueden categorizarse de empresarial. Es decir, técnicos.

Madre mía, ¡qué de tiempo he invertido mal!

Si sólo alimentáramos nuestra dimensión profesional, que es a la que más tiempo dedicamos a lo largo de nuestra vida, estaríamos emocional e intelectualmente desnutridos.

Nuestra esperanza de vida es limitada y el tiempo pasa deprisa, así que no hay más remedio que aprovecharlos.

Ayer leía un texto de La educación liberal de Leo Strauss que dice que hay que aprender de las grandes mentes y dialogar con ellas. Grandes mentes que rara vez tenemos en nuestras comunidades, a un mensaje de WhatsApp y ni si quiera en nuestra época.

Leer es imprescindible de la misma manera que es peligroso si con ello nos alejamos de tomar decisiones en la vida real y por tanto dejamos de vivirla. Pero el riesgo de no leer es mayor que el de hacerlo.

Si queréis empezar este proceso de cambio os recomiendo estos libros. Leerlos incluso si se hicieran un poco pesados al principio. La educación y el orden social de Russell, Walden de Thoreau, Thinking, Fast and slow de Kahneman y Breve historia de la humanidad de Harold Bloom.

10. No pisar las tiendas 

Tengo la sensación de que una persona gestiona su vida tan bien como gestiona su tiempo y su economía.

Gestionar el tiempo y la economía no es más que gestionar 1. la realidad, es decir, querer vivir dentro o fuera de ella, 2. las prioridades, esto es, discernir lo trascendente de lo irrelevante y lo urgente de lo menos urgente y 3. a una misma, aprendiendo a sacrificar el hoy por el mañana o disfrutar el hoy en vez de vivir en el pasado o en el futuro.

Respecto a este tema y como dice el título, quiero hablaros de otra de las mejores decisiones que he tomado en mi vida: no pisar las tiendas.

Parece que ir de compras se ha vuelto un acto de ocio. En lugar de ir a comprar cuando hace falta, ahora ir de compras es un medio para huir de la realidad y no enfrentar las cosas o simplemente pasar un buen rato a costa de la economía familiar.

El prototipo de ama o amo de casa que tiene mucho tiempo libre y falta de propósito y emplea gran parte de su tiempo en compras, se ha extendido a toda la sociedad. Supongo que tiene mucho que ver que en las calles haya tiendas en lugar de otro tipo de propuestas que nos enseñen a crear y usar nuestro cerebro para algo más exigente a nivel intelectual. Sin embargo, elegir en qué se emplea el tiempo libre y los recursos disponibles es de decisión propia.

Construir nuestro autoestima o gastar nuestro tiempo en gastar dinero para una satisfacción espontánea es una soberana estupidez. Educar nuestra razón y nuestra emoción a sentirse bien al hacerlo es enfermizo.

Me diréis “Emma, ¿no estás exagerando un poco?”. Decídselo a esas familias que están arruinadas, en monedero y en alma, por una mala gestión de él, de ella o de los dos. Familias que en vez de ahorrar dinero o invertirlo en algo que verdaderamente mejore la vida y las expectativas de la familia, se lo gastan en ropa que no necesitan, en multiplicar los momentos para vestirla con gente vacía y a echarse la culpa el uno al otro a pesar de que son conscientes de que no saben cómo vivirla. Malas decisiones, satisfacción instantánea, que se olvida tan rápido como su importancia. Que alargan una desesperación tranquila.

En vez de ir de compras, podríamos darnos media vuelta, ir a esa cafetería tranquila y bonita en la que siempre pensamos y abrir un libro a ver qué se cuenta.

10. Irme a Italia a montar a caballo

Hoy he decidido hablar de buenas decisiones, pero podría llenar un blog entero sobre las malas. Y también podría resumirlas en una sola frase: pensar mucho y hacer poco.

Con 7 años tenía una página web de mi ganadería de caballos PRE, PRá y frisones. Hablaba con ganaderos de todo el mundo usando Google Translate para pedir datos “sin compromiso”. Consultaba productos y precios en Á-álvarez y analizaba sus utilidades. Conocía las principales líneas genealógicas de las ganaderías más influyentes del PRE, PRá y frisón. Y un largo etcétera.

Empecé a montar con 6 años dando paseos a caballos por la sierra de Madrid gracias a mi padre. Continue en Valladolid haciendo salto y finalmente doma clásica. Mi sueño siempre fue hacer doma natural por el nivel de compenetración entre mujer y caballo y porque no se merecen menos que lo mejor pero, lamentablemente, no vende.

Por razones económicas y probablemente falta de determinación, lo dejé. Con el tiempo dejé de comprar Ecuestre y, más o menos, alimentar ese sueño. Aunque no se puede tapar lo que se quiere y jamás he sentido algo tan intenso por nada.

En los últimos años, cuando una persona joven ya se hace otro tipo de preguntas y planifica de forma más seria… Entre mis planes siempre estaba tener una finca donde vivir tranquila y rodeada de animales. Nunca he dejado de mirar fincas y buscar pueblos de España con la idea de echar números y recordarme a mi misma mis expectativas.

Hasta que llegó el 2017 y dije hasta aquí. Si tanto amo los caballos y tener una finca es mi sueño, ¿por qué hace años que no monto y no tengo ninguna experiencia práctica en una finca?

Así que entré en www.workaway.info y busqué un voluntariado internacional en Italia que para hacer las dos cosas.

Por esta razón, mañana a las 13:00h voy a estar sentada en un avión dirección a Italia. Cogeré un avión con destino a Roma y después un tren con destino a La Toscana. Llegaré a un lugar desconocido, a una familia desconocida, con caballos desconocidos, a hablar un idioma desconocido. Y el hecho de saber que va a retarme y a ayudarme a desarrollarme y acercarme a mi propósito me vuelve loca, me hace tener esperanza y me demuestra que con tesón, valentía, esfuerzo y determinación no hay nada que se me resista.

La vida es tan corta, ocurre de forma tan inesperada, que es una verdadera locura dejar lo que nos importa para mañana.

 

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2 pensamientos en “10 de las mejores decisiones que he tomado en mi vida

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