De pasiones y objetivos

Son las 5 a.m. Oigo ya los pajaritos piando en el Pinar. Y estoy deseando ver el amanecer, desayunar con ellos y dar el último paseo con mi bici. 

Llegué a España hace 9 días y me voy en cosa de 24h. En unas horas cojo un tren a Madrid y en otras tantas un avión de vuelta a Londres. Parece mentira.

Cuando volé a Londres por primera vez, buscaba salud, crecimiento y perspectiva. Y sí, muchas respuestas. Alejarme de un ambiente tóxico y una actitud que no me estaba haciendo bien. Sabía que iba a volver con una mirada más amplia, una autoconfianza más sólida y energía renovada para aportar frescura y dedicación a relaciones muy dañadas.

Irme a Londres es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. No tengo ni idea de cuando voy a volver, porque no tengo ninguna prisa. Pienso que mi casa está allí donde esté mi propósito. Y mi propósito es crecer para ser y hacer mejor; profesionalmente, prepararme para colaborar en proyectos globales y generar un nivel de ingresos que me permita volver a España y empezar a construir mi sueño desde el principio, no dejar que pasen los años.

Y es que en este artículo, quiero hablaros de crecimiento —perfeccionarse, aprender, ser y hacer mejor— y pasión. Los dos faros que iluminan mi vida. Y como la pasión es la pasión voy a empezar hablando de la mía. Ahí la tenéis. 

Los animales han sido mi gran pasión y obsesión desde que tengo memoria. En especial los caballos. A los 7 años diseñé mi yeguada de ensueño, creé una página web con FrontPage y contacté con proveedores de todo el mundo en el idioma que fuera necesario, usando Google Translator, para hacer un presupuesto y modelo de negocio lo más realista e interesante posible. Leí todo lo que encontré, compraba Ecuestre y Galope cada mes y me pasaba horas investigando genealogías y la psicología de este maravilloso animal. Empecé a montar con 6 años dando paseos por la sierra de Cercedilla (Madrid) y lo dejé a los 16, cuando cambió nuestra situación económica. Entendí que era mejor dejarlo, dejé de comprar revistas y ahora veo que metí una parte de mí en el cajón. Pensaba:”disfrutar de la vida no es un derecho, es el resultado de desarrollar la responsabilidad”. Y sí, aun pienso algo parecido, pero ahora veo que debería ser una obligación hacer lo quete hace feliz por una sencilla razón: tú eres el único responsable de tu salud y felicidad. Si ilumina tu mirada, es sano, te sienta bien y te hace feliz, ¡hazlo! 

Ahora intento poner mi pasión en frente de mí cada día, no para evadirme de la realidad, si no para motivarme y no olvidar quien soy y qué me hace feliz. Ahora tengo un plan, ahora sé que lejos de ser un sueño inalcanzable es una meta realizable aplicando inteligencia (este tema me preocupa 😂), valentía (este también) y mucho esfuerzo. Ahora me veo a mí misma volviendo a España, comprando una casa de campo donde al despertar vea la imagen que he soñado desde siempre: un paisaje verde lleno de perros y caballos felices y un merendero enorme para mi gente, que siempre tendrá un lugar dónde volver y sentirse en casa. Y en una habitación, un i7 a pleno rendimiento y al tren o al aeropuerto cuando sea necesario. 

No me interesan otros lujos. Para mí el mayor lujo es tener una vida plena; en mi opinión profundamente relacionada con la naturaleza, la tranquilidad, tiempo para lo relevante y no sólo urgente, los proyectos socialmente relevantes y, si es posible, una libertad económica que permita explorar lo que este mundo tiene que ofrecer.

Y este tema, me lleva al segundo asunto: el crecimiento. Ahora mismo me encuentro ante un reto que me parece enorme y me resulta bastante complicado: por un lado, analizar si necesito todo esto (no sé por qué tengo la sensación de que no) y presupuestarlo. Por otro lado, no se trata de tener unos ingresos de, al menos, £100,000 al año (sólo, ya véis 😂); se trata de encontrar o crear un proyecto que case ingresos y valor. Precio y valor. Que de dinero y cree valor a la sociedad, a la gente. O esto creo hoy. (Si tenéis sugerencias, por favor, comentar o enviar mensaje por cualquier red social. No sabéis cuánto os lo agradecería).

Se trata de que no pasen los años y haga “lo que haga falta” para conseguir lo que quiero. Que por cierto, lo quiero ahora. Imaginaos la broma de hacer “lo que sea” por algo que a lo mejor luego no me llena. En fin, la vida nos vacila. Se ve tan a menudo como la gente se distrae de lo importante con lo impresionante. 

Es decir, necesito crecer para desarrollar mi visión, aprender a discernir lo relevante de lo superfluo, conocerme a mí misma y enfocarme, reajustarme  y, desde luego, mientras esto ocurre, invertir mi tiempo en proyectos que mejoren la vida de los demás, de nuevo, de manera sostenida y relevante.

Estos son mis retos y el enfoque con el que me levanto cada día a las 7 a.m. en Londres, a vuestras 8 si me leéis desde España, y me acuesto… Cuando me acueste.

Me encantaría conocer vuestras pasiones y retos. Vuestra experiencia, que siempre aporta. Y sin ninguna duda: vuestras críticas. Por favor no os corteis, ¡comentar!

Muchas gracias 

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