Estimada niñata

Niñata. Eres una auténtica niñata. Si por un momento piensas que no lo eres con la excusa de que eres más seria que la gente de tu edad o que estás a la altura de conversaciones de adultos, quizá no te equivocas; pero con seguridad eres una niñata.

Hace unos días fui al despacho de un responsable de la universidad que gestiona el tema de las becas. Me invita a tomar asiento y me explica que necesita hacerme unas preguntas, una entrevista personal. Emma, veo que no has pedido la beca del MEC. ¿Por qué? Me dijeron que no cumplía los requisitos al tener un par de asignaturas suspensas. ¿Quién te dijo eso? No sabría decirte. ¿Sabes que cumplías desahogadamente todos los requisitos para que te hubieran dado un auténtico dineral? ¡Tenías un rendimiento del 90 %, notazas! Además, el no haberla pedido te pone a la loca en esta. Incumples los requisitos. Y se te queda una cara de, joder, lo has vuelto a hacer, cuándo aprenderás a no causarte problemas. Tú, que vives a base de datos porque los cuentos te indigestan, ¿no miraste la web del MEC!? Y con la mejor de las sonrisas, agradeces que te esté haciendo el gran favor de decirte las verdades a la cara. Y cuidado, que decirlas sale caro, por eso sólo la gente que lo hace porque puede—personalidad— y te respeta te las dirá. El resto te dirá “qué guapa eres, vales mucho”. Vamos, toda una revelación, un gran punto de partida para trabajarse los defectos. Total, que sales a la calle, te calmas y llamas a tu madre para darle la noticia, sin dar muchas explicaciones, hay que ser muy inteligente para ser oportuna y además en caliente es complicado. Cuelgas. Y ves tu bici aparcada. Y sonríes, porque siempre sonreíste más con ella que con cualquier cosa, incluidos ex. Y entonces piensas: vale, ya no puedo hacer nada. Así que, ¿y qué? ¿Es que necesito una beca? ¿Para qué? Si me apasiona trabajar y puedo hacerlo porque tengo salud. Y entonces llegas a una maravillosa decisión: me voy a ocupar, que se preocupe otra.

Porque tienes que tener claro una cosa, esos días en los que te vas temblando o llorando a casa son una auténtica bendición. Si sabes mirar medianamente bien pueden ser tu salvación, un punto de inflexión en tu vida, un momento para cambiar y hacer las cosas mejor. Así que, ya sabéis como termina la historia: whasapeo a mis mejores amigas para que sean conscientes de mi cagada y así me puedan aconsejar mejor en el futuro, cojo al amorcito de mi vida (mi bici) y me voy a estudiar a la biblio.

¿Qué hemos aprendido de esta historia? Soy una auténtica niñata. Y dejar de serlo lleva tiempo, toda una vida. Por esto, porque probablemente haya una auténtica niñata o niñato en ti, quiero compartir una serie de reflexiones que me han ayudado y me ayudan para minimizar el niñatismo:

  1. Ocúpate, no te preocupes. Gran parte de tus preocupaciones son irrelevantes vistas con perspectiva y ninguna de ellas se soluciona preocupándote. O te ocupas de ellas o aprendes a vivir con ellas. El resto es una pérdida de salud y tiempo que te está pasando factura; que por desgracia no se satisface con dinero.
  2. Sólo tú eres imprescindible. Ni tu familia ni tu novio ni tus amigos ni tu trabajo ni tu prestigio ni los Me gusta de Instagram lo son. Aléjate del postureo, ya lo decía Will Smith: “Gastamos dinero que no tenemos, en cosas que no necesitamos, para impresionar a gente a la que no le importamos”. ¿Para qué mantener relaciones con gente tóxica? ¿Te sientes sola? Sal a la calle, ve a eventos, inscríbete en actividades: en el mundo hay 7 billones de personas. No seas cobarde, anda. Sólo tienes una vida, ¿eres consciente del impacto positivo que puedes causar en los demás? Deja de cargarte los hombros con absurdeces y limítate a ser justo y responsable con todo el mundo; con eso ya tenemos bastante. Es prácticamente un milagro que muramos siéndolo.
  3. Datos, hechos y realidades. Lee e investiga, ten a mano la calculadora y a Google. Tus creencias delimitan tu vida y tu pensamiento, asegúrate de que lo que crees es cierto. Y no vale con creer a la autoridad del tema. Coge un folio y estudia, tu juicio crítico es tu mejor recurso. Sobramos cuentistas, y lo sabes de sobra.
  4. Lo difícil no es soñar sino levantarse. ¡Haz! ¡YA! Sí. Nos encanta procrastinar. Muchas veces tenemos miedo de la dimensión e importancia de un proyecto y nos bloqueamos. Es comprensible, nos pasa a todos, tranquila porque no eres la única persona del mundo con ese defecto. Sólo hay una solución: ponerse manos a la obra. ¿Ayuda?: Divide los proyectos en tareas y las tareas en subtareas tan pequeñas que sea imposible no poder intentarlo. Sobran los “consejos vendo que para mí no tengo”, ser así es muy cansado, te lo digo yo que tengo un máster. Si no haces lo que dices o piensas… ¿De qué sirve? ¿A quién le hace bien? A nadie. Ponte a trabajar, enfoca, ¡YA!
  5. Es una locura pensar que haciendo siempre lo mismo vas a obtener resultados diferentes. Cambia. Prueba cosas nuevas. Muchas veces es duro, porque hay piedras muy atractivas. Si has dejado a tu novio estando pillada ya sabes a lo que me refiero. ¿Y lo bien que se está soltera? ¿Y la seguridad en ti misma que ganas? ¿Y la ventaja de tener las cosas más claras que antes? Cambia. Estábamos de acuerdo en que lo único imprescindible de tu vida eres tú. Experimenta, vívela, con cabeza pero sin miedo. Si leo este artículo dentro de 1 mes muy probablemente cambiaría muchas cosas. Seguramente he cometido errores. ¿Y qué? Lo reviso, tomo nota y sigo. A por el siguiente.
  6. Pon atención. Silencio, calma y tranquilidad. Ocúpate de que en tu día a día estén presentes. Si vas demasiado rápido, sino eres sensible y consciente de lo que te rodea y de tus decisiones no serás capaz de cambiar, porque ni si quiera podrás ver lo que tienes delante. Necesitas claridad.
  7. Menos trasnochar y más madrugar. A quien madruga Dios le ayuda. Pero como tiene mucho trabajo, mejor madrugamos más y trabajamos más y mejor nosotros. Enfoca y esfuérzate. Si estás estudiando una carrera ya tienes el enfoque, ahora esfuérzate, y persevera. Si tu familia/país está en crisis madruga más, trabaja más, trabaja mejor. Evalúate, tú eres tu mejor proyecto. Si vas de fiesta en fiesta y no eres capaz de estar centrada unas horas, ¿te atrofiarás? No lo sé. Que estás echando a perder tu vida seguro. Y cuidado que una sóla vida puede cambiar el mundo. Mira el inventor de la penicilina o Internet, por ejemplo. Deja de infravalorarte y de echarte las manos a la cabeza. Mueve el culo. Eh, para, hemos dicho que con calma y tranquilidad.
  8. En cosas del corazón pon la cabeza. En frío mejor que en caliente. No es díficil, es un hábito. Dejarás de llorar y de preocuparte, y pasarás a ocuparte y tomar decisiones sin remordimientos. Te equivocarás igual, pero aprenderás a controlarte y con ello le harás más fácil la vida a los demás y a ti misma. Con el tiempo aprenderás a tomar mejores decisiones. Y, además, no dejarás entrar en tu vida a personas tóxicas. En principio, claro.
  9. Hechos son amores y lo demás buenas razones o no me quieras tanto y quiéreme mejor. Sabias palabras. Mira, te equivocarás. Nos equivocaremos. Sólo ten en cuenta tu salud: física y mental. Cualquier cosa que pueda poner en peligro cualquiera de ellas simplemente no merece la pena. Si te enganchas, te desenganchas. Se puede, te lo aseguro. Si te gusta y no debe ser, te aguantas. Te coges la Game Boy y te pones a jugar al tetris. Jamás se te olvide: quien te parece una persona maravillosa te puede estar traicionando mientras te dice que te quiere. Da igual el grado de complicidad que sientas, incluso cuando te encoja el nivel de comprensión y afinidad que tenéis. Cada quién tiene su historia y sus valores, sus prioridades y sus límites. Tú no serías capaz, o eso crees, pero, ¿por qué no lo iban a ser los demás?
  10. Nadie te va a cuidar mejor que tú mismo/a. Y no es nada malo. Por aquello de la autoconciencia debe ser. Vemos la vida desde nosotros mismos y, por ello, nadie como nosotros para cuidarnos y para comprendernos. Es muy difícil que otra persona llegue a ese nivel de sensibilidad, comprensión y entrega. Y es muy lógico. Cuídate y ayuda a los demás a comprenderte, comunícate.
  11. ¡Qué ganas de que sea lunes! ¿En serio te has creído lo de que la rutina es mala? Hoy es sábado. Estoy deseando que llegue el lunes para coger la bici e irme a estudiar, con mi musiquita, a mi biblioteca, a clase, con mis amigas. Ritmo, vidilla. Consigue que el lunes y el sábado sean lo mismo para ti.
  12. Sólo merece la pena perder lo que tienes si lo que puedes ganar es mejor. Sí, la mala noticia es que no vas a tener ni idea de qué es mejor. Suponiendo que puedas evaluar lo que tienes delante. El caso es… Piensa a medio y largo plazo. Evalúa muy bien el coste de oportunidad. Cuidado, del todo y de las partes. Coge una hoja blanco y a darle caña al bolígrafo.
  13. Sé humilde. Me cuesta más a mí que a ti. Serlo y escribirlo, casi se me cae la cara de vergüenza. Ser humilde sin conocerse a una misma y al mundo es imposible. Así que coge papel y boli y ponte a hacer una DAFO. Y ponte un agente, sexy a poder ser, que esté atento a ti. Si no eres consciente de tu pensamiento y demás, no podrás cambiarlo. Eso sí…
  14. No te ralles. Arranca. Reflexiona, pero para la toma de decisiones. La parálisis por análisis es muy puñetera. No se trata de reflexionar y llegar a buenas conclusiones, se trata de cambiar. Y eso implica acción. Prueba-error, cuanto más ágil mejor. Me equivocó pues lo corrijo. Acierto pues mejoro. Con calma, sin prisa, que vas a morir siendo una imperfección con patas. Puestos a morir mejor echar unas risas y pensar “la cagué intentándolo”.
  15. No me hagas ni caso. Ni a mí ni a nadie. Si este artículo te ha servido de algo, me alegro muchísimo. Por desgracia no es suficiente. No lo es ni para mí que soy la que lo escribe. En el colegio Descartès fue un descubrimiento para mí: cuestionar todo, dudar metódicamente. Cuestiona tus prejuicios y juicios. Identifica tus problemas y ocúpate de erradicarlos o minimizarlos, así mejorarás. Hazlo sistemático, por sistema, como hábito, inconscientemente; para ahorrar energía. Y… De lo que ves créete la mitad, de lo que no ves… Ya sabes cómo termina…
  16. No hay causa perdida si no se abandona. No te has equivocado lo suficiente. Cambia, pruébate, diviértete, haz cosas diferentes o haz diferente las cosas. Con cabeza. Pero sin miedo. Ser un imbécil durante 10 años tiene fácil solución: no serlo hoy. Son 24 horas. Úsalas.afaltadeunhervor
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4 pensamientos en “Estimada niñata

    • Me alegro un montón Ale. Qué necesarias son, ¿verdad? Gracias a ti por decírmelo. Eres un auténtico encanto y un proyecto de mujer que miedo me da cuando seas teinteañera, afortunadamente nos vas a dejar atrás a unas cuantas. Un besazo.

      • Cómo me gusta poder decir lo mismo de ti y que no sólo sea por compromiso!
        No se si dejare atrás a muchas, pero te aseguro que a ti no!
        Eres todo un referente para muchos! Y lo que mas mola es q creo que no te das cuenta!
        Así que…cuidado que te observamos 😍 te mando un abrazo Fuerte!

      • A mí me pasa lo mismo. Ese tipo de compromiso no me interesa. Y lo tuyo es mucha tela, jovencita. En vez de delante o detrás lo dejamos en caminar al lado. Estoy segura de que nos vamos a cruzar en más de un proyecto! ¡Un besazo enorme, Ale! ¡A estudiar, baby!

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