12 regalos que una hija necesita de sus padres

Soy hija desde antes de nacer, así que estoy en plenas facultades para escribir este post. Un post con perspectiva, que redacto a mis 22 años. Muchas cosas han pasado desde que tengo uso de razón y me encantaría poder hacer personas más felices, sólidas y buenas con una docena de recomendaciones para madres, padres e hijos.

1. Enséñame quién soy.

Por favor, enséñamelo, no me lo cuentes. Con el paso del tiempo he aprendido que las personas muchas veces contamos lo que creemos que ha ocurrido, no la realidad. Imágenes, sonidos, vídeos, escritos de recuerdos concretos sin dobleces, descriptivos de los hechos y los sentimientos. Aún sigo dudando quién soy, me hubiera gustado haberme encontrado con un diario de mi infancia, niñez y adolescencia escrito por quién mejor me conoce, por quien me ha parido. También necesito saber lo difícil que es ser mamá y papá, para despertarme de un sueño egocéntrico, con el que muchas veces colaboráis y del que no se despierta si no se controla y se desincentiva.

2. Regálame verdad.

Sigo buscándola, pero a veces la pierdo voluntariamente. No es fácil ser sincera, ni seguir luchando por un ideal. Por definición es difícil de alcanzar. Tirar la toalla pasa la factura del cargo de conciencia, pero dura dos telediarios, un Mujeres y Hombres y Viceversa.

Enséñamela. Enséñame a callarme, bajar la cabeza y pedir perdón antes de contar una mentira. Si mi madre y mi padre no me enseñan el valor de la verdad con el ejemplo, ¿cómo voy a aspirar a ella y a predicarla con convicción? Enséñame de ti, en el día a día, que la honestidad, la sinceridad y la nobleza son las tres mejores cualidades que puede tener una persona; junto a la perseverancia, el respeto, la empatía y la valentía. Da igual que tenga 5 años, os hayáis divorciado y quieras que tenga un buen recuerdo de ti. Con la edad los recuerdos vuelven y sale a la luz quién es cada uno. No me hagas eso, no me provoques un shock que me haga dudar sobre la verdad, incluso sobre la verdad de mí misma.

No, a mí no me enseñes desde pequeña que lo mejor es llevarse bien con todo el mundo porque nunca sabes a quién vas a necesitar. No os hacéis una idea de lo agradecida que estoy de que mi madre y mi padre me enseñaran, desde bien pequeña, que tenía que ser sincera, decir la verdad y decir lo que pensara. Y es la manera en que se ganan enemigos, es así de sencillo, basta con decir lo que una piensa. Más bien haced una lista con buenas cualidades para ser una persona auténtica, íntegra, y luchad a diario para predicarlas con el ejemplo y en mi persona. Que sea mi impronta personal. No quiero ser la guapa de ojos claros, la ingeniera de la familia o la que siempre tiene una respuesta inteligente para contentar a todos; quiero ser libre. El resto, para quien lo necesite. Sin olvidar el respeto. Por tanto, enseñadme la finura de la línea que separa la sinceridad de la falsedad. Cómo seguir siendo fiel a la verdad.

3. Una bici.

¿Qué esperábais? Si hasta hace 1 año (madre mía) me llamaba La Chica de la bici en Twitter. La bici es el mejor negocio (que pesadez de expresiones, siempre con el dinero) que podréis hacer como padres en vuestra vida. Hablando en términos materiales, claro. No os hacéis una idea del autoestima que le crea a una niña, o no tan niña, valerse por sí misma, con su cuerpo y con su mente, para llegar a los sitios, ser ella la que con su cuerpo, con su esfuerzo, va a donde quiere ir. Sin gastos de dinero, respetando el medio ambiente y teniendo su propio horario; sin atender a coches, horarios de autobuses y amigas tardonas. Con un par de pedaleos, puede cambiar la realidad que no le gusta, e ir a por la que desea. Pero lo hará ella, nadie por ella.

4. Regaladle a un perro la suerte de una familia que le quiera.

Que aprendamos desde bien pequeñas el valor de la vida con hechos. Que escrito queda muy bonito, pero cuando es cosa del día a día, de repente pierde todo el romanticismo y se va el subidón de adrenalina. Construir un nexo de unión entre mi hija y la naturaleza es una de las pocas cosas a las que no renunciaría en la vida. Enseñádnoslo, inculcádnos el amor y el respeto hacia el resto de seres vivos. Que tú hija entienda el mundo como un ecosistema de muchos; hace ya mucho de las teorías antropocentristas, aunque vivamos en un mundo que lo es.

5. Calor. Besos y abrazos.

Pueden ocurrir varias cosas. Que tú hija sea de personalidad fría, con la justa (¿qué es eso?) necesidad de cariño, o que sea una persona necesitada de cariño, un osito de peluche. Si eres una persona fría y calculadora y crees que su educación tiene que estar orientada a que se valga por sí misma, sin necesitar ayuda, seguramente estés en lo cierto. Pero que eso no le haga ser individualista, en el mal sentido, ni le crees una carencia de cariño. Cuando tenga sus 16, 17, 18 ó 19 años, quizá te arrepientas de no haber sido tú quien le diera ese cariño. ;-). Incluso General Sherman, el árbol más grande del mundo, necesita raíces, recursos que le ayuden a seguir con su vida, con su lucha interna de cada día. Cuida la salud psicológica de tu mayor tesoro por encima de la física. Muy por encima.

6. Silencio.

Por favor, ayudadnos para que podamos vivir, crecer, en un ambiente de calma y tranquilidad. No queremos ser nerviosos, ni irritables facilmente. Necesitamos silencio para desarrollarnos interiormente, con nosotros mismos, y darnos cuenta de la realidad que somos y nos rodea. El ruido, las malas voces y las palabrotas nos afectan; de hecho hay estudios que demuestran que un bebé no entiende el significado pero si el tono de las palabras, le hace sufrir e incluso perfila su personalidad.

7. El valor de las cosas, en su justa medida; y no su precio.

Ayúdala para que sea, para que se construya así misma, una persona equilibrada; no de excesos. Que entienda que hay tonalidades en la vida. Ni muy romántica ni fría. Ni superluchadora ni derrotista, con calma. Que entienda que la vida, las personas, los proyectos, las relaciones son algo de fondo y que la teoría con la práctica se disipa.

Edúcame para que piense en la utilidad de las cosas para mí y las personas que me rodean. Enséñame, a golpe de zapatilla voladora si hace falta, que las cosas se tienen, pero no hacen ser. Enséñame a compartir por encima de todo, pero enséñame a recibir, que es lo más difícil.

8. Enseñadme el coste de oportunidad, precio, de las cosas desde bien pequeña.

Enseñadme lo que significa “coste de oportunidad”. El precio de ser mamá o papá, de ser abuela, de ser profesora, de ser barrendera, de ser astronauta, de ser empresaria, de ser ciega, … Enseñádme que nada es gratuito ni fortuito en esta vida, que todo se paga y tiene consecuencias. Que no vivo sola en este mundo, que mis actos juegan con el autoestima, la salud y la forma de ser de otras personas. Que no hay nada fácil en esta vida. Que lo que nos viene dado a nosotros, es el esfuerzo de otros.

Enseñadme lo que es el trabajo. Quiero saber desde bien pequeña que para que me podáis regalar el juego de Pokemon Rojo de la Navidad pasada, mamá ha tenido que trabajar durante 4 horas aguantando véte tú a saber qué. ¡Dejádme elegir mi regalo, dejádme elegir si un Pokemon Rojo merece el esfuerzo y sacrificio de mi familia! Quizá prefiera ir a cenar, otra vez, juntos a McDonald’s y pagarlo de mis ahorros.

Ayudadme a ser consciente de las cosas, no me criéis en la inconsciencia pensando que no es el momento de aprender sobre la vida. No os paséis con la crudeza, pero bajo ningún concepto fomentéis mi inconsciencia. Necesitaré estar cuerda en muchos momentos de mi vida. Y si parte del trabajo, está hecho en casa, me será mucho más fácil acertar en mi decisión, o al menos saber por qué salió mal.

9. Enseñadme la cara y la cruz de la vida.

El príncipe azul de caballo blanco no existe. Fíjate si no existe que incluso podría ser princesa. Está bien creer en el amor pero, como tuiteé hace unos meses, “el amor es maravilloso, las personas menos”. Somos cosas buenas y malas con patas, una relación es algo difícil y puede pasar factura si se está con la persona equivocada; la pasa incluso si es la persona correcta.

Enseñadme también, que en ocasiones hay que guardar información y no decir lo que una sabe, porque hay personas malintencionadas. Enseñadme que las personas no son ni heroínas ni villanas. Que pasean entre la finea línea que las separa constantemente. Y que, si bien a quien buen árbol se arrima buena sombra le cobija, casi todo el mundo merece una segunda oportunidad. Recalcad que nosotros mismos la vamos a necesitar. Con gran frecuencia.

Enseñadme también que hay droga, drogadictos y camellos. Enseñádme muy bien la Ley de la Oferta y la Demanda y a decir Yo no te compro ante ofertas tentadoras que son unas falsas.

10. Enseñadme que no hay nada sin perseverancia.

Que lo que vino, igual se va, de mi camino. Enseñadme a terminar lo que he empezado, pero también a desistir si supone desviarme del camino. Demostradme que hay mucho por hacer, y que hacer las cosas es mucho más difícil que pensarlas, porque lleva tiempo y hay que hacerlas, asumiendo consecuencias y las heridas del camino.

Por favor, enseñadme que la vida es una carrera de fondo. Y que, por desgracia, no podemos bajar la guardia si queremos llegar a ser algo, por ejemplo una buena persona, una buena hija, una buena mujer o una buena profesional.

Enseñadnos a ir a 90km/h disfrutando, y haciendo disfrutar, el camino. Que no por correr se llega antes al destino, pero sí se dejan muchas cosas en el camino.

11. Enseñadme que nada es para siempre.

Enseñadme que vendrán golpes duros y que en la vida se puede perder lo que una más quiere de un día a para otro. Y que, por eso mismo, hay que hacer las cosas bien cada día, hay que cuidar y dar amor a quiénes lo merecen a diario. Porque quizá no haya un mañana, quizá mañana no estén.

Enseñadnos que sé es al día. Ser es un acumulado de hábitos. No hay comodines. Y si los hubiera, entonces hemos cambiando de camino.

12. No me apuntes a actividades extra-escolares, por favor, juega conmigo

Deja de mentir a la familia diciendo que pasas poco tiempo con nosotros pero que es de “calidad”. La calidad se aplica a la producción y a los servicios. Quiero notar, sentir, que tengo una madre y un padre. Sé de sobra que llenas las horas de mi vida con cosas para que no note tu vacío. No te culpo, pero lo sé. Lo sabemos todos.

En definitiva. Dad y hacernos dar pequeños pasos, día a día, para llegar a ser las personas que queremos ser. La expectativa deberá ser lo más alta posible para que, si bajaramos, entre todos, el listón, el resultado no fuera demasiado distinto del que soñamos. Por favor, cuidadnos mucho y hacer que os cuidemos. Exigirnos para estar a la altura de la vida y de las personas que nos encontremos en nuestro camino.

 Simba mirando las estrellas

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