Maléfica, la historia de una niña huérfana a la que le arrancan sus alas

Una película fantástica: ‘Maléfica’, protagonizada por Angelina Jolie. Una película para tomar notas y recordarlas toda la vida. Un ángel convertido en demonio por culpa de la maldad de un hombre.

 Una niña huérfana, un hada, amante de los animales, criada en el bosque, se enamora de un chico del reino de al lado. Pasan los años, y el chico resulta convertirse en la mano derecha del rey y la traiciona: le arranca las alas. Y bien es sabido que un hada necesita sus alas, ¿quién no, verdad? Ella, destrozada y resabiada de la traición del único amor de su vida, se convierte en la villana que hay en todos los cuentos. Un corazón oscuro, frío y endurecido que no se permite a si misma un atisbo de sensibilidad. Y bien es sabido que sin ella, no hay bondad.

Sin embargo, como dice la voz de Angelina Jolie al final de la película: “La historia no es del todo como os la habían contado. Mi reino no lo unió un héroe o un villano, sino alguien que era tanto héroe como villano”.

Una película que replantea los referentes que nos han metido en la cabeza. Una película en la que el amor verdadero no resulta ser el príncipe azul con caballo blanco que aparece de repente en el bosque, si no un corazón negro reconvertido, recuperado gracias al amor que le despierta la bondad de una inocente chiquilla de 16 años.

Se suele decir que todas las personas necesitamos un referente en nuestras vidas. Nuestras madres, abuelas, padres, abuelos, amigos… Muchas veces no son suficientes. Por esto, intentemos contarles a las nuevas generaciones los cuentos de una manera diferente. Hablemos de mujeres fuertes, valientes y misericordiosas; hablemos de hombres que no necesitan a una gran mujer detrás, si no a su lado, para un proyecto común, no individual. Hablemosles de la lealtad que representan los animales, del poder que resulta de la unión de la humanidad con la naturaleza. Hablémosles de que idealizar, admirar, a una persona al 100 % es un error; enseñémosles la misericordia para que cuando sean mayores y vean que la vida, y sus referentes no son lo que pensaban que era, entiendan que las personas no somos ni héroes ni villanos, si no que la mayor parte del tiempo, tan sólo paseamos en la fina línea de ambos.

Démosles la libertad y la seguridad de no tener la necesidad de etiquetarse con #heroe o #villano, #exitoso o #fracasado, #bueno o #malo. Enseñémosles que siempre hay consecuencias, en ambos lados.

Publicado originalmente en mi blog en Medium.

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