¿Cómo darle la vuelta a la gente tóxica? Confío en mí.

Quizá fue hace varios pares de años cuando vi en un VIPS de Madrid un libro que hablaba sobre la gente tóxica. Me llamó mucho la atención el título y me empecé a plantear el tema. De hecho tenía este post en el tintero desde hace mucho tiempo.

A mis 21 años me queda mucho por ver pero he visto lo mío, a través de trabajos, en el día a día, como espectadora, como jugadora. He vivido momentos duros, como todo el mundo, y le he dado demasiado valor y espacio en mi cabeza a gente que me ha aportado cosas más por su cobardía e inseguridad que por otra cosa.

Cuando te desempeñas como profesional o estudiante, como persona, siempre hay gente que está bien acompañándote en el camino mano a mano bien con un bol de palomitas en la distancia observando ese desempeño tuyo. Siempre habrá alguien juzgándote. Empezamos relaciones, de todo tipo, y las abandonamos o nos abandonan. Es natural, lo que nosotros percibimos de nosotros mismos muchas veces no coincide con lo que perciben los demás. ¡Es natural y tremendamente práctico! Somos muy inconscientes y sólo tenemos la perspectiva de nosotros desde nosotros mismos. Con lo cual una buena forma de aumentar esa perspectiva es escuchar lo que viene de otras personas, ¡pero escuchar lo justo!

Siempre hay alguien juzgando, siempre hay alguien sintiéndose amenazado por ti, siempre hay gente feliz de tenerte cerca: siempre habrá quién te valore positivamente y quien te valore negativamente. Y te evaluará y te valorará por momentos que en su mente son más o menos clave, aunque de manera global o integrada tengan o no importancia. Lo harán a su manera. Te valorará porque efectivamente es tu jefa y lleva viendo tus cagadas 2 años. Lo hará con toda la razón. Sin embargo, ninguna de estas personas que te juzga y te evalúa va a estar en los momentos claves de tu vida. No va a estar cuando te estés hundiendo en la intimidad ni cuando estés luchando en esa intimidad, trabajando a las tantas en tu casa aquello que te va a dar el éxito, siendo tú y tus circunstancias.

Esa gente, especialmente el crítico tóxico, no cuenta. O mejor dicho, para ser justa, cuenta, lo justo. Esa gente es muy útil, porque te va a analizar y te va criticar, sobre todo si es constructivamente, y te va a dar pistas de quién eres. Pero cuidado, que somos y dejamos de ser. Las personas pasamos por etapas y las dejamos atrás, pasamos por motivaciones y las dejamos atrás, pasamos por intereses y los dejamos atrás. Hoy estamos aquí y mañana allí. Aprendemos y avanzamos y mientras tratamos de aprender damos pasos hacia atrás.

Cuidado con esa gente que dice “tú no vales” (inciso: desconfió de la calidad humana de quién mide a las personas en esos términos. ¿Valor? ¿Valor de qué?) porque llevas demasiado tiempo cometiendo demasiados errores; cuidado con otorgar un lugar privilegiado a estas personas. Dime, ¿que hoy llueva significa que mañana va a llover? ¿Qué hoy por la mañana te hayas tropezado con una piedra minúscula al salir de casa significa que mañana te volverá a pasar? ¿Pasar una etapa de tu vida trabajando como bailarina te convierte en bailarina durante toda la vida?

Sabéis… Muchas veces, me siento fatal, pero fatal de querer tirar la toalla y empezar una nueva vida, cambiar de ciudad, mandar a la M a algunas relaciones, a mi misma, etcétera. Lo que ocurre es que esos momentos de bajón los reflexiono y los siento más profundamente cuando estoy en calma. Y resulta que cuando más estoy en calma es cuando estoy sola. Y me doy cuenta de que es cuando estamos solos cuando nos enfrentamos o cogemos el toro por los cuernos en nuestra vida. Y solos físicamente o psicológicamente.

¿A caso el que nos crítica va a trabajar, a conciencia, durante 3 meses en las peores condiciones por nuestros objetivo? Perdona, ¿no soy yo la que voy a tirarme 3 meses con la desilusión de no conseguirlo o no avanzar al nivel de mis expectativa y aún así, seguir luchando? ¿No voy a ser yo la que sufra por tener que trabajar duro y sacrificar horas de tranquilidad y felicidad “en mi ignorancia”?

Hay gente que te crítica con toda la buena intención a la cara, hay que gente que te crítica a tus espaldas y luego te sonríe y te dice “tú vales, tú puedes” y hay gente que directamente pasa de criticarte (constructivamente) porque no es asunto suyo o no le has llamado lo suficientemente la atención para que quiera y ponga empeño en analizarte.

Sin embargo, llegar a tu destino sólo depende de ti. Y la única persona que te define y diseña tu vida eres tu misma. Y quien puede llevarte de estar en un grave error a estar en un grave acierto (;-) eres tú!

Yo confió en mi misma. Y muchas veces he sido un insulto para mi misma, y lo seguiré siendo, porque seguiré equivocándome. Con la diferencia de que escucho, o lo intento, a otras personas, tóxicas o no, para detectar mis defectos o taras; pero según escucho evalúo y valoro la información que se me transmite, pues los intereses, motivaciones y problemas mentales de quién lo hace, no me interesan.

Mi vida es mi lucha, y mi garantía es mi autoconfianza. No se puede volver en el tiempo, pero siempre estamos a tiempo de cambiar.

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