Menos granitos de arena en TV y más bocatas de jamón ibérico en las calles.

La verdad, no me siento especialmente segura lanzando este post en mi blog pero lo voy a hacer encantada. La gente suele decir que no es de humildes ir contando las bondades que se van haciendo pero yo, discrepo. Porque estoy intentando ayudar.

Bueno… Suelo ir en bicicleta por la ciudad siempre: a la universidad, a la biblioteca, a ver a mis abuelos, salir con mis amigos, recados, etc. Hoy he ido a la biblioteca más o menos temprano y me he encontrado a la persona de siempre: un Señor que está sentado en una esquina en el suelo pidiendo. Como cada día, ambos hemos inclinado la cabeza como saludo. Solía darle parte de mi bocata o de la fruta que me metía para almorzar, algo del quiosco si yo iba, en fin… Lo que tuviera o no fuera muy caro, así de claro. Lo mismo que hago para mí.  El caso es que llevaba varios meses pasando con la bici a toda velocidad saludándole. Con la bici huyes rápido, pero andando no tanto. Y, honestamente, me estaba empezando a agobiar mucho, a sentirme mal y a comerme la cabeza por no darle nada. Es cierto, no le conozco de nada y puede ser un sinvergüenza… Por eso jamás le doy dinero a la gente que pide, porque yo alimento, pero para tabaco y basuras del estilo jamás.

No me estaba concentrando mucho en la biblioteca y tenía unas cosas pendientes así que decidí descansar de bici, que dejé aparcada en la biblio, e ir andando al centro. Fui a dos supermercados que me pillan de camino con idea de comprar un pack de dos napolitanas de jamón y queso (por 1 €, una pasada de buenas y llenan). Una para mí, una para él. Como antes. Resulta que en la entrada del supermercado me encuentro a otra persona pidiendo. Y claro… Si llevo dos encima le voy a dar una a él, está claro. Sigo mi camino, aún con hambre, y paso por delante de una tienda que vende bocatas de jamón ibérico: compro uno.

En ese momento decidí que pensaría qué hacer en la ida y haría lo que estimara oportuno en la vuelta. Seguí mi camino al centro. Estaba haciendo cálculos de lo que llevaba encima y lo que necesitaba para hacer esas cosas pendientes y para otras de esta semana. Y me dije: tienes la posibilidad de darle de comer a una persona que no sabes si va a comer… ¿Lo vas a dejar de hacer por una cagada de apuntes? ¿O por dejar de tomar un café con alguien? ¿Y encima le vas a dar algo del quiosco en vez de algo que alimente (¡¡¡gracias abuela!!!)? Decidido: un bocata de jamón ibérico como el mío. Así aguanta unas 4 horas más pidiendo o trabajando donde sea.

Ya más en el centro me encuentro una chica en las mismas condiciones. Y ya pensaba: ¿qué clase de persona soy si no dedico unos euros a darla de comer? ¿A ellos sí y a ella no, por qué? ¿Para ser otra más de las del montón: de las que predican sin el ejemplo? En fin… Que me fui al quiosco al que voy siempre y le pedí a la quiosquera una bolsa de jumpers (de lo más consistente y lo que más llena). Se la di rapidamente a la chica y me fui, ya de vuelta a la zona universitaria. Me pilló un semáforo: sí, el de Fuente Dorada que todos nos saltamos y me paré a observar: gente con abrigos y ropa de una millonada, ¿y no dedican ni 40 ctos para comprarles unos jumpers a esa gente? ¡En fin! Que crucé el paso de cebra a una velocidad pasmosa.

Para concluir… Al Sr. del supermercado le compré una napolitana de jamón y queso, a la de F.D. unos jumpers y al de siempre un bocata de jamón ibérico. Me ha costado 50 y 40 céntimos y 1.50 euros. ¿Ha sido mucho el sufrimiento y el sacrificio?

Sólo quería escribirlo porque a veces somos imbéciles con tanta rutina y tanta orejera. Y digo imbéciles porque gastamos nuestro tiempo y nuestros recursos en imbecilidades. ¡Vamos a reconocerlo! En Valladolid vive más de medio millón de personas, ¿os imagináis si tan sólo la mitad destinaran unos céntimos a la semana/mes a …? Ponemos la causa que queramos en esos puntos suspensivos.

Para terminar una frase que leí en un tuit y me impactó mucho. Y aunque pueda sonar fuera de lugar, quizá dándole un par de vueltas puede encajar perfectamente en esta situación: “ignorar es una forma de matar sin ensuciarse las manos”.

Anuncios

¿Tienes algo qué decir? ¡Compártelo!

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s