“Muchas veces creemos que la vida nos dice no, cuando en realidad nos dice espera”

“Muchas veces creemos que la vida nos dice no, cuando en realidad nos dice espera”. Quien decidió ponerse a pensar y hacer una infografía (imagen + letra) sobre esto me ha hecho un grandísimo favor. Creo que a muchos.

Meterse en muchos berengenales tiene muchas cosas malas: estás agotada, sacrificas tiempo con tu gente, vas con orejeras, etc; pero también tiene muchas cosas buenas. Mi abuela dice que en la vida es vital conocerse a una misma, porque si no lo haces jamás mejorarás, seguirás igual, y te llevarás a mucha gente contigo. Yo ví que una característica que me venía impuesta por mi decisión de dedicar cuatro años de mi vida a hacer una carrera era ser una niñata. Y en este caso utilizo niñata como: inconsciente, inexperta. ¿No sé puede ser consciente cuando no sabes donde te estas metiendo u omites una parte de la realidad por tu forma de ver la vida, verdad?

La parte positiva de meterte en esos berengenales es que aprendes. Aprendes, bufff, ¡tantas cosas! ¡Cada maldito día de la semana! Es excitante, ¡de excitarte! Y además… Se me debe poner una cara de tonta cuando veo a mis amigas al llegar a clase, después de no verlas una semana, que posiblemente más de uno/a duda sobre mi inclinación sexual. Jaja. ¡Se me cae la baba! En fin, a lo que me refiero es, a que coges la bici, sientes la carretera, el aire y buscas el sol en el cielo porque te carga. Perdón! Que disfrutas y valoras más los pequeños buenos momentos!

Cuando tus circunstancias personales son muy duras, cuando tu vida son dilemas y guantazo tras guantazo por todos los frentes posibles (vamos lo que es la vida para muchos), siendo tú una pipiola, y encima se te llena el horario de obligaciones… ¿Cuándo puedo rendirme? ¿Ya? No. ¿Ya? No. ¿Yaaa? ¡Que noo! Afortunadamente la cabeza y el cuerpo son muy inteligentes, cuando conocen un hábito van en automático. Como los coches. ¡A mí me resulta imposible rendirme! ¡Y mira que a veces lo intento con fuerza! ¡Le tengo cogido el tranquillo! ¡Total siempre hay cosas malas! ¡Total…. Aprendes a ver lo bueno de la vida! ¡Y es que hay tanto!

“Muchas veces creemos que la vida nos dice no, cuando en realidad nos dice espera”. Este año, bueno el anterior, 2013, ha sido tremendamente revelador:

– He sentido miedo por no dar la talla (frente a terceros y frente a mi misma) o por exigirme 10, en vez de lo alcanzable en base a mis aptitudes y actitudes, y me ha bloqueado. ¡Durante meses!
– No he hecho las 4 cosas que me tocaba hacer el día 10 porque me daba miedo no llegar a hacer las 40 cosas que me tocaba hacer para el día 20. Claro es que de la inseguridad no podía discernir que 4 tenía que hacer. ¡Y mira que lo sabía! ¿Resultado? Bloqueo, estrés, auto decepción, no dar los resultados que puedo dar.
– He precipitado mi vida queriendo ir por delante de lo que necesita mi cabeza y mi cuerpo y lo que quiero: he querido ir a 300 en vez de a 120 disfrutando el paisaje.
– He sido soberbia, porque todo lo anterior me ha hecho sentirme perdida, desamparada casi. ¡Y me tenía en frente todos los días! ¡Y estaba muy bien acompañada!
– Con todo esto he conseguido actuar, más o menos conscientemente, de una manera que le he complicado la vida y no le he dejado disfrutar el paisaje a quienes se lo merecía y, aún, tienen los brazos abiertos… ¿Quien soy yo para quitarle una oportunidad a nadie?

De esto he aprendido:

– Que el ser excepcional no es ser un 10. Y que es mejor moverte, muuy lentamente, pero moverte a estar parado o retroceder. Que en la vida todo el mundo es reemplazable menos tú misma. Y que hay que dedicar una parte del día, cada muy poco, para comprobar que sigues el camino para llegar al destino que quieres para ti. ¡Por encima de todo!
– Que, a nivel profesional o estudiantil todo son subtareas y que lo que es para hoy es para hoy, no mañana. ¡Ahora lo sigo a rajatabla! (Duermo y como menos, pero me siento mejor). Que en la vida hay que ocuparse de aprender a ser capitán. Porque si no sabes dirigirte a ti misma, profesional y personalmente, (el barco) cómo vas a llegar al destino (buen puerto). ¡Y como vas a llevar algo o a alguien a buen puerto!
– Que siempre hay que escuchar a quien tiene experiencia y buenas intenciones, pero no hay que quitarse el gorro de capitana.
– Que en la vida todo llega…!! Sin embargo, el tiempo no vuelve atrás.
– Que lo que hay que hacer son las cosas bien, ¡nada más! Que en este mundo hacen más falta personas que hagan buenos actos, que personas que digan buenas palabras. Que no hay nada más maravilloso que confiar en otras personas incluso cuando te daaaa laaa sensaciónnn de que te vas a caer.
– Que en la vida, una de las mejores formas de ser buena persona es servir de apoyo, de trampolín, a otras personas a que vivan “su momento”, ¡porque ya llegará el tuyo! Y, por encima de todo, dormirás mucho mejor por las noches y, por encima de eso, estarás contribuyendo a que otros lo hagan. Ahora ya sí que dormirás mejor por las noches.
– Que durante el silencio pasan grandes cosas.

He aprendido que en la vida jamás hay que perder la perspectiva, porque un mismo hecho visto a corto plazo puede ser horroroso, pero visto con perspectiva es sólo un mal trago. (Súper interesante la cultura oriental) ¡Y al final todo pasa! Ah… Por si a caso no pasa… ¡Hay que moverse!

“Muchas veces creemos que la vida nos dice no, y sólo nos dice espera”. ¿Disfrutamos y hacemos disfrutar del paisaje?

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