Yo NO te compro

En este mundo tiene que haber de todo dice la gente, y yo digo que no, más bien que por desgracia hay de todo. Harta y harta y harta de escuchar palabras ofensivas y de que cierta gente tenga hueco en mi vida, aunque sea por saber de ellos en conversaciones de conocidos y amigos, me lo he tomado con un humor y he escrito este post. Una de “Yo a ti NO te compro” que seguro os va a despertar algo más que una sonrisa.

Un concepto básico de economía: la Ley de la Oferta y la Demanda

¿Conoces la ley de la oferta y la demanda? Oferta es quien vende y demanda es quien compra. En este caso no importa quién fue antes: el huevo o la gallina. Si no cómo hacer que las cosas vayan a mejor, intentando -poco a poco-que la gente ‘cortita’ o más bien sinvergüenza tengan menos hueco en este mundo. ¿Y quién les puede cerrar la boca? Pues…. Nosotros. La gran, gran demanda.

Es muy típico, hablando de la droga o la prostitución, plantear: ¿quién es peor quién vende o quién compra, quién se vende o quién compra a una persona? Desde pequeña lo he tenido clarísimo: ambas, sin ninguna duda, pero quien compra. A lo largo de un día hay gente que nos pone fácil (oferta) ser guays siendo traicioneros, dañinos y estúpidos, y tú te subes al barco o no (demanda). Si no lo compramos, ni tú ni yo ni ellos, esa gente no tiene importancia y por nuestro rechazo cambia; si te sumas a su causa te conviertes en cómplice, en una persona más, en una facilona más.

Para mí en la vida, en este aspecto, hay dos caminos: el de los ordinarios y el de los extraordinarios. La ordinaria es la persona común, normal en cuanto a habitual. Es el matón de los colegios, el guay de los institutos, el imbécil que va contando lo que ha hecho, o más bien ha dejado de hacer, con las chicas de clase, el que se mete con el más gordito de la clase o el que menosprecia a su paso a quien se encuentra por norma general, incluso en su casa. Las personas extraordinarias… Ay… ¡Cómo se disfruta tener una persona extraordinaria delante! Al contrario de las personas ordinarias, las extraordinarias tienen un saber estar, son reflexivas, piensan antes de hablar, y les mueve la justicia. Son conscientes de que tanto el que hace las cosas mal como el que las permite tienen el poder de cambiar las cosas, por tanto toma su papel de responsabilidad ante el mundo, ante lo que le rodea.

Cómo cambiaría el mundo si se hicieran las cosas buscando el bien y la paz y no lo que nos interesa, lo que nos hace sentir mejor o superiores frente a los demás, ¿verdad?

Lo siento yo a ti NO te compro

En mi opinión el mundo no tiene solución, es demasiado grande y hay demasiada gente, demasiados problemas con patas. Los que sí tienen solución son nuestros ‘micromundos’, nuestro entorno más cercano -familia, amigos, conocidos y familias, amigos y conocidos de los tres primeros-. Y no se trata de querer cambiar a nadie, que también, si no también de darnos una oportunidad a nosotros mismos. Porque igual que se entra en una rutina de malos hábitos, se sale de ella y se entra en una buena. Además siempre hay lucecillas en la vida de todo el mundo que nos pueden echar una mano. A lo que voy, que casi todos nos equivocamos. Y por esto mismo tenemos que dar oportunidades a los demás y suavizar la autocrítica para avanzar. Y cuando hay inseguridad y confusión pero hay buena intención entonces ahí si hay que decir, en mi opinión, un “Yo SÍ te compro”, un yo te ayudo y estoy contigo y por ti. A los demás, bueno…. La vida da muchas vueltas. Yo tengo claro a qué tipo de gente no quiero en mi vida, ¿y tú?

Seamos conscientes de que el mundo y el sentir de las personas que nos rodean son nuestra responsabilidad. Basta con una mala palabra para hundir al que tiene una gran lucha interna, o en casa, y basta una sonrisa o un “¿te vienes?” para cambiarle la vida a una persona. En nuestras manos está construir un mundo mejor para que las nuevas generaciones tengan lo que no hemos tenido nosotros.

Y recuerda… ¡Eres la gran demanda! No permitas que quién no ayuda a que este mundo sea un lugar mejor, tenga hueco en él con tu consentimiento.

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3 pensamientos en “Yo NO te compro

  1. Pingback: 12 regalos que una hija necesita de sus padres | El blog de Emma Marzal

  2. Cuando hablas de cambiar los “micromundos” me viene a la mente la mítica frase de Gandhi: “sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”. Al final es eso, todo de golpe no se puede cambiar, no lo hará nunca. Lo más que podemos hacer nosotros es cambiar nosotros (para bien, se entiende) y asi “afectaremos/influiremos” en nuestro entorno más cercano. Que no es poco 😉

    Un saludo!

    • Hola Omar! Me alegra verte por aquí!!

      Sí, opino lo mismo que tú. El problema de predicar con el ejemplo es que primero hay que serlo, y es complicado. Pero definitivamente sí, poco a poco y luego de poco a mucho, porque realmente sirve mucho!

      Un abrazo y gracias por comentar. 🙂

      Emma.

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