De más a menos, de menos a más.

La vida no tiene tantos secretos. De hecho sus tramas, laberintos y atracciones fatales están en los libros, en el pasado, en la historia. Quizá el quid de la cuestión sea que necesitamos experimentar los errores para sufrirlos o disfrutarlos y aprender de ellos. La buena noticia es que, en tal caso, el problema se resuelve así mismo. Con el tiempo todo se aprende, el desempeño dirá el daño que dejamos en el camino. El famoso prueba error.

Llevaba mucho tiempo queriendo escribir sobre esto. Sobre el éxito, la fama, el poder del empresario en mi pequeño mundo. En mi entorno lo veo a diario. No sólo la forma de ser y de vivir de empresarios consolidados si no en los jóvenes que empiezan su camino. Lo veo en mí.

Dicen que la fama es efímera

Y yo creo que no. La fama queda. Y forma parte de nuestra reputación, si es que no es lo mismo. Sea justo o no. Lo que sí es efímero es el éxito, y además tiene muchas connotaciones, es difícil de medir, es multidimensional… Subjetivo por el hecho de que lo vemos así. Es decir, no es garante de nada.

Lo que no es efímero – aunque sí cambie y evolucione a mejor si queremos- somos nosotros, nuestra vida. Como personas, como emprendedores, como trabajadores, como amigos, como hombres y mujeres… Y me da pena y me preocupa el “de más a menos” porque hablo desde mi experiencia y mis 20 años.

¿Por qué quienes fueron niños y niñas que jugaban al escondite, se enamoraban de su amiga/o de toda la vida, querían a su perro, le pedían cariño a sus padres y soñaban acaban siendo empresarios/as, de palabra pero no de hechos, vividores, ‘personajes’ y conferenciantes que nunca están con su familia, deshonestos y hasta corruptos? Es decir, ¿por qué de ir a por lo mejor se pasa a contentarse con lo que hay y luchar por… Niñerías que ni los niños entienden? ¿Acabamos todos igual?

Ser emprendedor o empresario no es más – en su versión más humana, humilde y sostenible – que trabajar para poder vivir tal y cómo te lo imaginas en tu cabeza. Algo completamente subjetivo, tal y como es todo. El gran motivo por el que creo que no se acabarán las guerras, el odio, la paz o el amor, somos demasiados. Así que yo opto por el que más valor añadido crea: todos felices.

De más a menos. ¿Cómo ir de más a más?

El secreto de la vida. Ni idea…! El secreto de ir de mal en peor: mala motivación, mala ambición, malas KPIs que dirían los de Social Media.

Últimamente me he encontrado con demasiados emprendedores jóvenes que – empezando o no- me cuentan altivos cómo ha aumentado su red de contactos y embajadores, el equivalente a “¿Quieres 20.000 visitas con una tasa de conversión del 0.01 o 8.000 con una tasa del 35%?”. Desgraciadamente algunos prefieren las 20.000 porque vende mucho – yo a estas personas las llamo los “encantadores de serpiente” o engatusadores, los simpaticones que te la dan por detrás, inseguros y seductores o la versión noble, los “perdidos”- y no 200 que son de calidad, cualificados. Es estar en el escenario a toda cosa y autoembelesarse, cuando en mi opinión tan sólo se está empezando… Y me enfada un montón esa situación, y lo manifiesto abiertamente, no por envidia – que quizá alguna vez puede ser- si no porque hay momentos en los que hay que decir Yo NO te compro. Rechazar estar en la onda y hacer lo que realmente merece la pena. El camino fácil es el más difícil. Y pretender gustar ante todo y ser el centro de atención lo es. Y sí… Es inevitable, pero también controlable.

Lo he dicho en más de una ocasión en este blog y offline más de 10. Si estás en el escenario es porque interesas, en el momento que dejes de interesar “si te he visto no me acuerdo”. Es la etapa en la que vas por la calle y la gente “se hace la loca” y no te saluda. Cuando no hay mutuo acuerdo, cuando no es que nos evitemos porque tú y yo sabemos lo que ha pasado… No tiene pinta de ser muy fácil. Sin embargo, lo que siempre queda es el backstage: tú siendo tú y no el actor, modelo, emprendedor, personaje público, que es la dimensión más surrealista, vana, vaga y construida (artificial) que hay. Tu gente de verdad y los que no lo pueden ser por las circunstancias pero que recuerdas y guardas con cariño. Es decir lo que queda a pesar de las circunstancias profesionales.

Es una dualidad súper confusa. Por un lado somos personas: peques, niños, jovencitos, madres, padres, maridos y mujeres, amigos,… Por otro lado somos profesionales: CEO, fundadora de una startup, director de marketing, administrativo, comercial. Y nuestro éxito se mide en variables contradictorias. Me explico: como madre ver crecer y educar a tus hijos y querer y seducir a tu marido. Como CEO dar resultados, es decir, trabajar 12 horas al día. ¿Cómo demonios encajan las dos dimensiones de la gente? ¡Sí no hay horas ni tolerancia a la frustración suficientes!

Hay un dicho muy bueno que, para variar, no recuerdo pero que en resumidas cuentas viene a dar a entender que todo el mundo hace caca. Y el emprendedor y empresario, también. Es decir, todo el mundo sueña por las noches, tiene pesadillas, siente que se le escapa algo en la vida, tiene miedo, no puede olvidar, se siente inseguro, se pone limites mintiéndose a sí mismo… Y sí no, contextualizar, es decir, ponerles en escenas o momentos de la vida y comprobarlo. Todos hemos sido esos peques, hijos y jovencitos y llevamos ese pasado con nosotros, en nuestra memoria, es lo que somos.

Se puede ir de más a más. ¿Cómo? Trabajando, trabajando duro. Sin dejar de aprender, deborando conocimiento – literario, matemático, marketiniano, relacional, sexual-. Sorprendiéndonos. Disfrutando de los detalles. Pidiendo perdón y dando las gracias. Enamorándonos (amor, en su versión más avanzada). Valorando en su justa medida. Queriendo y queriéndonos un poco más. Profesionalmente: considerarse – sinceramente- un eterno aprendiz.

Esto que planteo es un súper reto. El reto de la vida. Y a mis 20 años he podido comprobar que es un camino de lágrimas y lamentaciones en el que hay que aguantar, aguantar y aguantar, pero además luchar hacia delante! Así qué, ¡vamos a por todas equipo!

Anuncios

¿Tienes algo qué decir? ¡Compártelo!

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s